Observo viajando un afiche publicitario de esos que pegan en las obras en construcción, con la fotografía del Pájaro Gómez sosteniendo un cartel con la leyenda: "Los hombres de verdad no compran mujeres."
Frente a él, un anciano se detiene a verlo, de frente. Permanece allí un tiempo: el tiempo que merece una reflexión. Una reflexión que, seguramente, sostiene en su cabeza un cartel con la leyenda: "En mis tiempos, nos hacíamos hombres de la mano de nuestros padres, yendo a comprar mujeres."
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