Confesión para la innombrable.

A vos, profesora del Poli. A vos te quiero decir: me destrozaste la voluntad cuando me pasé dos semanas enteras haciendo esa antología literaria con todo el amor y la dedicación que tenía, fascinada por la consigna propuesta, encuadernando manualmente el trabajo impreso con muchísima dedicación, entregándolo con la plena satisfacción de un trabajo bien hecho y enteramente disfrutado, para que me lo recibas con esa mirada sobradora y sentencies, mirando de soslayo: "chicos, a la antología tenían que hacerla solos, no con la ayuda de los padres".
¡Aniquiladora de sueños!

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